
La fábula del Pulpo y el Saltamontes
Había una vez un Pulpo y un Saltamontes. El Saltamontes se pasó todo el verano recolectando y enterrando bellotas, mientras que el Pulpo estaba sentado en el sofá viendo la tele y dándole besos a su novia.
El invierno llegó y el Saltamontes murió. El Pulpo le robó las bellotas al Saltamontes y se compró un descapotable.