Sé Friki

lunes, 6 de septiembre de 2010

Algo nuevo


La sociedad tiene la culpa. Esta sociedad retrograda que se aferra al clavo ardiendo de los valores castrativos me toca las pelotas.

Mi compañero de piso tiene una teoría llamada la teoría del 20%. Esta teoría afirma que el 20% mas atractivo de un sexo se lía con el 20% mas atractivo del otro sexo y que el 80% menos atractivo de esos sexos intentan liarse con con ese 20% intocable. Tu, querido lector, estas en el montón del 80% y te encantaría poder acostarte con ese ser del montón del 20% del sexo opuesto, pero no puedes y por eso buscas a alguien del 80% que mentalmente no sea un gilipollas. Los que forman parte de ese 20% elitista, ¿porque se iban a liar con alguien del 80% antes que con los del 20%? Pues no se lian con ellos, y punto. Hay que puntualizar que estar en un lado u otro no es solo por el atractivo físico, también influyen otras cosas, que basicamente son los dineros que cada uno tenga.

Lo triste de lo anterior es que en gran parte es verdad: aspiramos a la cima, pero la realidad es que vivimos en la mediocridad. Y la culpa de todo esto la tiene la sociedad.

¿Porqué el ciudadano medio consiente tragar toda la mierda que traga día a día mientras ve como gente que no solo no sabe hacer la o con un canuto y se siente orgullosa de ello gana un montón de pasta por salir en televisión hablando sobre sus mierdas en la vida? ¿Porqué el ciudadano medio consiente que los ejecutivos de la gran empresa controlen el mundo de esa forma pueril? ¿Porque el ciudadano medio consiente que el 1% de la población mundial controle el 99% de la riqueza? Pues porque nos hemos creído la promesa de que alguna vez seremos como ese 1% todopoderoso.

Pero no.

miércoles, 9 de junio de 2010

Pinzas de tender


-¿Cómo te va con ella?
-¿Con ella? Mal, bien, no se, no "vamos" por así decirlo
-Pues hace un momento me estabas dando la chapa que si ella no se que, que si ella no se cuantos...
-Te estaba diciendo que tiene el maldito don de la oportunidad, bueno, mas bien al contrario, aparece justo cuando no tiene que aparecer y solo para joderme
-¿Joderte?
-Si, pero de una forma metafísica, ya sabes, nada sexual
-¿Pero no te iba genial?
-Y me va genia, he quedado con la chica de la que te hablé mañana, para tomar algo, emborracharnos y dormir juntos
-¿Dormir es un eufemismo de follar?
-Si, claro
-¿Y como ha conseguido que tú, insensible, te cabrees tanto por su culpa?
-Pues con una puñetera canción
-¿Y eso?
-Dice que no sabe porqué, pero que le recuerda a mi
-Es una zorra, no se porqué aun no has cortado todo contacto con ella
-Pues por que es una zorra
-Bien dicho

miércoles, 19 de mayo de 2010

Hijos del Trueno

-Alguien: Dio a muerto
-Yo: Pfff, ya ves. Un jevorro menos. La música se ha librado de otro pinchauvas
-Victor: Chaquetero, has vendido tu alma metalera, el joven rebelde de 15 años de tu interior está llorando


El heavy metal no puede competir con intenrnet, la cerveza sin alcohol o el gangster rap. Antes ser jevi te convertía en un rebelde, hoy en día te convierte en un gilipollas. Vete con tus dragoncitos y tus grititos de nena a tomar porculo. El heavy es una música anclada en el pasado. Si no estuvo a la altura de la generación X porqué coño iba a estar a la altura de las generaciones del botelleo, de la playstation o los condones de sabores?

Sus mayores exponentes son un grupo de abuelos que aun estando calvos tienen el valor de dejarse el poco pelo que tienen largo. Son viejas glorias. Cualquier grupucho de ahora hace trizas al heavy metal. El regetón o Amaral hacen añicos a cualquier hijo del metal. Ya no hay jevorros roleros, hay gafapastas con patineta. Ya no pones el still loving you de los scorpions para pensar en la novia que te acaba de mandar a la mierda, te pones algo de los Planteas o alguna mariconada así. Ni si quiera los góticos han sobrevivido: Maricones con flequillo largo, zapatillas etnies y sudaderas de cuadritos rosas y negros que escuchan en su ipod algo de Artic Monkeys los han sustituido. El walkman de tu primera comunión se cubre de polvo con el casete de Metallica.

Supongo que en los 70 ser heavy te convertía en el mas malote de la clase. En mi clase el mas malote era un mascachapas que se iba a la Central y manejaba una moto de mierda. Los jevis eramos los pringaos. Así de claro. El Batu no escucha hard rock, y ese si que es un tipo duro, no un homosexual en cuero y tachuelas de putón. París Hilton aplasta los testículos del Metal con sus tacón rosa chicle.

Cáncer de próstata.

Disfunción eréctil.

Pasado de moda.

Da igual como lo llames.

lunes, 12 de abril de 2010

Papas y Cheves


Después de salir de la óptica he llamado a Víctor, que sabía que estaba por el centro. Ya sabes el día que ha hecho hoy, ha llovido por toda la península menos en Murcia, aquí nunca llueve, es lo que tiene el culo del mundo. Como iba diciendo he llamado a Víctor, ¿Dónde estás pendejo?, Pues estoy cerca del tontódromo, Voy para allá, Ok, ahora nos vemos.

Hemos ido al Kiosco, no lo conocía. Está cerca de la universidad, por no decir que está en la universidad, cerveza y papas con limón y pimienta, algo típico de los barrigas verdes. Que buena es la vida en Murcia, no es por hacer publicidad ni nada de eso, pero es que lo que hay en Murcia no existe en ningún otro sitio.

Mientras esperábamos a un tercero en discordia empezamos tranquílamente con la cheve y mirábamos las chicas pasar. Me fijo en una de ellas. Morena, de altura correcta, ojos grandes, curvas bien definidas, labios carnosos, ropa ceñida... y se iba acercando a la mesa. La miro a los ojos mientras me llevo una patata a la boca y ella me mira a los ojos. Cada vez está mas cerca. Mi corazón palpita con cada paso. Está a tan solo un par de metros de mi y no aparta la mirada de mi. Me siento desnudo. Comienza a abrir la boca, a articular una frase, la frase, por el amor de Dios, me va a hablar, a mi, ya lo visualizo, un beso romántico, la boda, un montón de críos, envejeceremos juntos, la pareja perfecta, sexo a tope... Hola, Hola, ¿Está ocupada la silla?, Si, Pues nada. Adiós, Adiós.

A ver si me vuelvo ya a Valencia.

sábado, 20 de marzo de 2010

Cantos de sirena


Amanecer: El amanecer: Sobre las 7 en un día a finales de Marzo: Sobre esa hora se produce también un curioso anochecer.

Bajé del taxi y puse rumbo a casa y mientras caminaba, una a una, las farolas se apagaban. Con rima, ritmo o métrica. Silenciosa, la luz no se hace escuchar, solo sentía las gotas de llovizna sobre mi, apagadas, una a una, una a una, una continuidad decisa, preparada, algo en lo que no piensas hasta que te da en la frente. Y llegas a la silla y te decides a escribir algo, a ver que tal sale.

La última vez que la vi era rubia, ahora es morocha. Sigue teniendo esa nariz que te da en que pensar y sigue gritando al oído cuan horrible son sus chicos. Sigue teniendo gente que la protege y acosa, medio en serio medio en broma. Te cuenta la misma historia de siempre, esa historia que tu inventaste, esa de un futuro imposible, pero que impulsada por sus labios tan bien definidos te producen una incomoda erección. A mi me producen una incomoda erección. Una dulce, lenta, tangible, solitaria erección. Te cuenta como su chico es un perfecto cretino mientras una canción que hace que consigas derramar lágrimas de cocodrilo (¿los reptiles lloran?). Te dice que si no fueras como eres, que si fueras diferente, que si no estuvieras cansado del ritual, del sonreír, del decir lo suficiente para embaucar... y entonces le dices que te da igual. Que no hay nada que rascar. Te planteas en décimas de segundo que para que coño sirve todo esto, que lo único que quieres es que no te gusten las faldas cortas o las pestañas largas. Solo quería irme a casa, ver como las farolas se apagaban una a una, como el sol salía.

Y terminas de escribir y te vas a dormir con mal sabor de boca, sabiendo que las niñas son tontas, que te niegas a entender a las mujeres, que ojala todo fuera mas fácil. Que mientras ella te hablaba de las mierdas que le empañan el corazón solo puedes pensar en que ocurriría si le plantas un beso en la comisura de los labios, un beso tímido, tan inesperado como cobarde, un beso que probáblemente termine mal, aunque tal vez termine bien, una bonita historia, ya sabéis, chico redescubre a chica y a chica se le caen las bragas y los dos se abrazan y se olvidan de las gilipolleces que les ocupan sus noches de borracha. Y son felices y comen perdices... aunque ella sea vegetariana.

jueves, 4 de marzo de 2010

Vodka kebab


Ayer fue un día extraño. Amaneció nublado y anocheció clareado, antes de ponerse el sol apenas quedaban un puñado de nubes como manos grises intentando agarrar el sol campando por el cielo. Por la mañana fui a clase y por la tarde a la playa, el viento del Golfo de León empujaba las olas creando un caótico revoltijo que odio remontar. Chicos con tabla se agolpaban en la orilla viendo cual era el mejor sitio para empezar a remar mientras otros hacían trampa atajando entre las rocas y saltando desde el espigón.

Apenas duré un par de olas en el agua. El frío, el cansancio, la sed y en general el poco aguante de fumar y beber tanto me hicieron sentarme un banco viendo el mar rojo y el horizonte azul. Envuelto en goma negra y oliendo a parafina mojada empecé a pensar mientras Víctor aun seguía en el agua.

Y empecé a pensar en que últimamente lo único que se me da bien es el mario kart, que aunque las cosas que importan me van mas o menos bien me importa una mierda que me vayan bien. Que no se que es lo que me importa, que mi escala de valores se ha ido al traste, que aunque se donde está el norte me niego a tirar mi vieja brújula rota. Lo absurdo se vuelve fácil y lo fácil se pierde, desparece, se esfuma entre el humo. No se cuando parar y tampoco se cuando empezar. Mi vida sentimental es una tremenda cagada sin pies ni cabeza, solo un torso desnudo y un agujero entre las piernas que no soy capaz de disfrutar. Y entonces me llama y me dice cuanto me echa de menos y yo la trato mal y al día siguiente yo soy el que marca y le digo cuanto la echo de menos y ella me trata mal.

Las canciones tristes deberían de estar prohibidas por ley:

martes, 26 de enero de 2010

Lijón: Lio de cojón


El otro día vi up in the air y fue lo peor que pude haber hecho: Me dejó destrozado. El final de ese largometraje es puro desconsuelo.

Dentro de unas horas tengo el último examen de este cuatrimestre, ojala fuera el último examen, pero creo que me voy a pasar toda la vida examinándome, probando lo que se ante desconocidos solo para poder seguir adelante. Cierro los ojos y se que el mundo sigue girando, que cuando yo no esté la realidad no se fugará a otra dimensión, que como dice Victor el problema surge cuando te das cuenta que tienes mas vida por detrás que por delante. 35 años y tendré mas pasado que futuro... ¿y habré vivido? Probablemente estaré jodido, atrapado en el mecanismo del mundo laboral y de la responsabilidad.

Pero hay temporal, viene viento del norte, recorriendo la costa, moviendo partículas de aire que a su vez mueven gotas de agua y nada me impedirá mañana ser impulsado por una onda vehemente que ha recorrido todo el universo y seguirá recorriéndolo, nada me impedirá el no padecer nada, ni el frío, ni el cansancio, ni la lluvia, ni el viento, ni la tristeza ni la felicidad. Ni la soledad. Y me sentiré vivo.

El jueves iremos a la plaza, a beber, a tocar el ukelele, a hablar con desconocidos, a helarnos el culo en la calle, a mancharnos de vino, a comprar siete mecheros por un euro, a contar historias baratas, a mear en los arboles, a fumar droga, a reírnos, a quitarnos el olor a exámenes, el olor a casa, el olor de la biblioteca por la noche, el olor a semen, el olor a derrota.

Miraré el cielo y comprederé lo que es el azul. Me lameré los labios y los notaré salados.