
(Foto de archivo)
Ayer me tiré a la mujer mas horrible del mundo, psíquicamente hablando, claro. Físicamente no era nada del otro mundo, arreglada hasta era guapa, pero aunque hubiera sido una diosa de ébano o marfil su personalidad era como un gólem de mierda: destruye y apesta todo a su paso.
Era una hiperactiva vil mezquina víbora de nauseabundo pantano que al hablar daban ganas de coserle los labios con remaches cubiertos de óxido y cianuro. Suavidad y codazos en la boca. Es la primera vez que me siento sucio por tener sexo con alguien. Mientras me duchaba me exfoliaba cada milímetro de mi piel. Ahora mi cama huele a ella y no tengo unas putas sabanas de recambio.
Lo único positivo es que se supone que tiene un aro de esos anticonceptivos incrustado en el cuello del útero o donde coño que se pongan esos chismes y no hacia falta la goma... aunque es posible que me tangara y ahora mismo se esté gestando en el lugar mas oscuro de mordor un vástago mio fruto de una tremebunda noche de drogas.
Espero que me considere un polvo de una noche y no me vuelva a llamar nunca mas... porque si no me tendré que colgar de las pelotas.