Sé Friki

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domingo, 3 de octubre de 2010

Papel de cocina


No iba borracho del todo, pero rozaba la perfección, podía rozar con la punta de los dedos el ciego que tanto necesitaba, solo estaba a una copa más, solo una copa más y obtendría la puntación perfecta, todos los jueces que me observaban con meticulosa precisión me darían un diez, el partido perfecto, salí, bebí y vencí. Iba a ser el héroe que derrotó a la adversidad bebiéndosela, pero, siempre a hay un pero, eché la mano al bolsillo, a sacar la cartera y pedir el chorro de gloria que me catapultaría al estrellato y la fama cuando me doy cuenta que no está, que la he perdido. He perdido la cartera. Y aun así la música sigue sonando, y la gente bailando, y yo he perdido la cartera, las tarjetas, el id, la carné de la uni y aquel condón de sabor a chocolate que nunca pude usar.

-¿Qué buscas?

Una chica se pone en frente mía, yo la miro. Se acerca a mi oreja y me vuelve a decir que que busco. Mi penúltima copa, le respondo.

-Me gusta tu sobrero

Yo sigo mirando al suelo, lamentándome de mi mala estrella, buscando la cartera, a ver si hay suerte.

-Me quieres prestar atención, estoy aquí intentando ser simpática y tu pasas de mi
-Que estoy buscando mi cartera
-No hace falta ser tan borde
-A ver, no te conozco de nada, ¿me quieres dejar en paz? Pesá, déjame tranquilo

Y me suelta un bofetón. Plas. Me quedé tan desconcertado como se queda el tigre mirando la silla de 4 patas con la que le amenaza el domador. Plas, otro más. Entonces, en contra de toda previsión, la agarro de los hombros y la beso, apretando los labios contra los suyos. Me mira, y yo la miro a ella, y me pierdo en su boca y ella se pierde en la mía. Nos besamos mientras alguien se bebe mi dinero. Me separo de ella y me vuelve a dar un bofetón y se va. Yo me quedo ahí plantado contra la pared, pensando en el taxi que no puedo cojer para volver a casa cuando la chica vuelve me agarra de la mano y me saca del local.

Lo mas increíble es que ella tenía un condón de sabor a chocolate.

martes, 24 de noviembre de 2009

Con cuernos y a lo loco


-¿Cuando puedes quedar?
-Puedo quedar casi siempre
-¿No estudias ni trabajas?
-Estoy estudiando, pero este curso tengo mucho tiempo libre
-Mira, yo por las mañanas no puedo... pero por las tardes si puedo casi todas...

La señorita, aunque sería mas correcto decir señora por eso del matrimonio y los rituales milenarios, me había abordado mientras miraba como los demás leían en el café de las letras, yo llevaba un libro en la mochila, pero me siento estúpido leyendo en una cafetería.

-Yo las tardes puedo quedar los lunes, martes y viernes
-Estupendo
-Y bueno, los fines de semana también, claro

Entré para esperar a Irene, una chica mona de pequeños pechos y labios definidos. Habíamos quedado para conocernos mejor, yo tenia la esperanza que nos conociéramos mejor en mi cama, aunque su cama también era un lugar igual de bueno. Me senté en un cómodo sillón estampado en cuadros rojos y verdes en frente de una mesita de madera y vidrio con un solo cenicero, pulcro, en el centro de ésta. Una señora de cuarenta y cuatro años entró en el local. Medía sobre el metro setenta, tenía el pelo corto y negro, delgada y de porte elitista, como si un falo erectizante hubiera sido puesto por Dios en su cavidad rectal solo para que la gente la admirase mas. Vestía una botas negras altas de tacón corto, unas medias marrones que supuse que ocultaban las varices y agujeros de bala. Falda por encima de las rodillas y una blusa blanca, iba descoquetamente coqueta, enseñando un escote desconcertante.

-¿Tienes algún sitio a donde podamos ir?
-Está mi piso, pero es compartido... preferiría no ir allí
-¿Hay mas gente?
-Si, están mis compañeros de piso, somos cuatro estudiantes

Se sentó en el sillón que estaba en frente. Dejó el bolso a un lado y llamó a la camarera. Ahora traigo lo tuyo. La llama quemó los yermos campos de nicotina y la ceniza golpeó el cenicero con un estruendo mudo. Su café, con leche, y el mio, solo, llegaron a la vez. Mientras fumaba y me miraba yo me encogía y me encogía.

-Si están tus compis mejor no ir allí
-Claro
-Aunque por mi no pasa nada, lo digo por ti, siempre puedes decir que soy tu tía
-Es poco probable que creyeran esa mentira
-Me lo imagino... te importaría si fuéramos a un hotel
-No, no me importaría

El mundo está loco. O ve demasiado cine. Tal vez sea que el cine ve demasiado mundo. La realidad supera la ficción, yo nunca lo creí, en la Guerra de las Galaxias salen sables de luz y planetas destruidos por la maldad de un hombre, en la realidad esas cosas no pasan, la ficción puede estar sustentada en el mundo real puesto que sale del pensamiento de personas reales, pero ello no quita que la ficción pueda ser, potencialmente, mayor que la realidad.

-¿Que edades tienen tus amigos?
-Todos tienen mi edad
-¿Y a ellos no les gustaría jugar un rato también? Tengo una amiga que si se lo digo se apuntaría...
-Creo que no estarían cómodos con la idea
-Nada, tu los conoces mejor

El teléfono sonó. Lo miró y le dio a una tecla, seguramente para silenciarlo. Apuró lo que le quedaba de café mientras el mio se enfriaba.

-Bueno, me tengo que marchar, era mi marido, está a punto de llegar a casa
-Vale, ya hablaremos
-Si, llámame en esa hora por favor
-Buenas noches

Mientras hablaba y reía junto a Irene una parte de mi mente iba reconstruyendo los hechos acontecidos en la cafetería. Apuntó su número de teléfono y nombre en una servilleta con una elegante letra con un boli bic mordisqueado.

martes, 6 de octubre de 2009

Neopreno nuevo


Este fin de semana, o puente, según se mire, me voy de Surf Trip a Sanse, a rumbear olas independentistas y emborracharme en errikotabernas. Siempre a tope. Pero allí, en Sanse, ahora hace frío, y aun mas dentro del agua, así que tenía que comprarme un neopreno para aguantar la baja temperatura del Cantábrico.

He ido a mirar a una tienda que está cerquita de casa, aquí en Valencia, que se llama Fuerza 5. He entrado y he ido directo al dependiente.

-¿Tenéis neoprenos?
-Si, un segundo. Paula, enseña a este chico los neoprenos que yo ahora estoy ocupado.

Paula era una chica morena, un poco mas baja que yo y considerada globalmente se puede decir que estaba buena, aunque no mucho. Siendo realista mas bien era un poco fea, pero a mi eso me daba igual, iba a comprarme un neopreno no a babear encima de una desconocida.

-Mira, tenemos todos estos.
-Puedes enseñarme los de mi talla.
-Si claro, a ver, mira, toma estos 3, pero yo creo que este Alder te va a venir bien y lo tenemos rebajado, es un 4/3.
-Vale, ¿donde están los probadores?
-Mira, están allí.
-Vale, voy a probármelo.

Y me da una palmada en el culo.

Fue raro, y mientras me quitaba la ropa no para de reflexionar sobre que coño acababa de pasar. Que significaba aquello. ¿Quería sexo o solo se estaba riendo de mi? Tenía que irme de esa tienda pronto, mas locas no por favor.

Abro la puerta del probador para mirarme en un espejo, puesto que dentro del probador no había espejo. Y allí estaba Paula esperándome.

-Te sienta genial, como un guante -dice la muy perra mientras se muerde un labio con el canino izquierdo- pero no te has subido la cremallera, ven que te la subo.

Y me vuelve a meter dentro del probador.

-Vamos, quítate eso.
-¿¡Qué qué!?
-Que te lo quites. Vamos a hacerlo.
-¿A, a, a, a que?
-A follar, rápido, estoy súper caliente.
-Que no, oh Dios, no, no, no.
-¿Cómo que no? He visto como me mirabas, se que quieres montártelo conmigo.
-¡Solo quiero un neopreno! ¡¿Qué coño te pasa?!
-¿De verdad no quieres que nos liemos aquí?
-¡Claro que no! ¡Estás loca!
-Bueno -dice la mil veces mal nacida- es que estoy con la regla, ya sabes, y me pongo súper cachonda. Lo siento.

Y se marcha.

Yo me quito el neopreno y me pongo la ropa dispuesto a pagar y largarme de allí cuanto antes. Abro la puerta y las diez personas que habían en la puerta me estaban mirando. Estaban calladas y mirándome. Que puta vergüenza, joder, lo habían escuchado todo. Para colmo entra un tío a la tienda y al ver a todo el mundo callado y mirándome dice a una chica que estaba, en un principio, mirando chanclas.

-Psst, oye, ¿qué pasa?
-Que el chaval ese es un picha floja.