Sé Friki

lunes 6 de julio de 2009

Terminé o eso dicen.


En verdad no he terminado, siempre me quedará septiembre, pero puedo decir, en parte, que si, que otra vez he terminado los exámenes.

No me siento nada relajado, la razón me fuerza a beber y drogarme, pero la lasitud se ha comido todas mis energías. Mañana será otro día y pasado me espera París. Si, me voy a París un mes, salgo de Valencia el día 8 de este mes y vuelvo el 4 de Agosto. Pasaré 27 días persiguiendo faldas en la ciudad de las luces, de los crepes y de los restaurantes japoneses. Visitaré la tumba de Oscar Wilde y defecaré en ella, ¿cómo es posible que le den besos a un muerto y no me los den a mi? Escupiré desde la Torre Eiffel a esa gente que se ven como hormiguitas. Haré botelleo en los Campos Elíseos y lo llenaré todo de vidrios rotos. Y haré muchas fotos.

Y luego el norte. La promesa de olas levanta el ánimo a cualquiera.

sábado 27 de junio de 2009

El ninja


Un día te levantas y descubres que tu padre es un gilipollas y tu madre una amargada. Él es un pusilánime que día tras día va a trabajar al mismo sitio que detesta y tiene que soportar y complacer a clientes mongoloides. Su jefe es un tipo mas joven y guapo que él, con proyección de futuro que viste elegantes trajes que conjuntan con la camisa, la corbata e incluso con los calcetines. Tiene una dentadura perfecta. Lo odia, pero le sonríe y asiente con falsa sonrisa aun cuando éste lo trata de inepto. Ella es una arpía, un buitre. De joven era una sirena que hechizó a un joven marinero con sus cantos pero que le hizo hundir el barco en un frío mar. Ahora se dedica a torturar a su maltrecha presa, a ponerse uñas postizas, enredarse rulos en el pelo y colocarse algodones entre los dedos de los pies. Siempre está fumando. Ella lo odia a él, y él la odia a ella. Sueñan que se arrancan la vida mutuamente pero no tienen valor para ello. Prefieren odiarse y no soportarse a tener que enfrentarse a la realidad que no es mas que enfrentarse a ellos mismo. Temen descubrir que clase de personas son.

Una mañana te levantas y coges una katana. No lo has pensado mucho pero sabes que es lo correcto. Sabes que no todo el mundo merece vivir. Crees que no todo el mundo merece siquiera nacer. Sus vidas valen menos que el aire que respiran. Ayer viste a un monje quemarse vivo. Hoy verás a tus padres decapitados. Y a tu hermana retrasada también. No tienes nada en contra de los deficientes, solo que sabes que si tus padres mueren ella no tendrá quien la cuide, es mejor que la mates a que viva sufriendo.

El asesino de la katana te llamaron. Dijeron que estabas loco porque una vez jugaste a un videojuego. No comprenden lo que hiciste. No comprenden como libraste al mundo de dos miserables que se envenenaban mutuamente. Sabes que hiciste lo correcto, que si todo el mundo tomara esa clase de determinaciones todo iría mucho mejor. No te quitaste la vida en prisión, no por cobardía, si no porque aun queda mucho que hacer. Harás del mundo un lugar mejor.

Ahora eres un ser de la noche, vistes de negro y un sable es tu arma. Decapitas a los criminales. La gente te teme y te ama. La policía te busca por asesinato y los psiquiatras dicen que eres un psicópata genocida onanista violador de caballos, pero tu sabes la verdad, que eres un instrumento de Dios y que naciste para erradicar la semilla del mal del mundo. También erradicas a los retrasados mentales.

Casa del alumno


Creo que duermo demasiado.

Despierto y me encuentro en una playa de cielo gris lluvia y un mar verde ribeteado de espuma blanca. Una barca de color rojo envejece lentamente, su pintura se desconcha por la lluvia y el viento, su madera se pudre y sus clavos se oxidan. Agarro un puñado de arena, intento mantenerla, pero se me escurre entre los dedos, fluye hacia el suelo, con el resto de la arena. No es una playa, es un reloj de arena, y la arena cae inexorable por el agujero y yo, inmerso en ese sumidero caigo con ella. El tiempo se me escapa, intento agarrarlo, pero se va. Pasan los minutos, las horas y los días, y no avanzo, me encuentro estancado.

Despierto y me encuentro en la calle, el cielo es azul y los edificios imposiblemente altos. La gente avanza de un lado a otro sin detenerse. Intento moverme pero no puedo, veo mi reflejo en un escaparate de una tienda de electrodomésticos, intento fijarme en los rostros de la gente, pero no entiendo sus reflejos. Todo avanza a una velocidad de vértigo, pero yo sigo quieto, ahí plantado, impasible como el puto árbol de Buda. Ya ni veo a la gente, solo su estela, como cuando mueves algo muy rápido y crees que está en todas partes pero sabes que ya no está ahí. Las luces de los pilotos rojos de las motos son infinitas. Al final no queda nadie, solo yo y esa estúpida tienda de electrodomésticos. Intento gritar pero no puedo.

Duermo. Sueño que me levanto a las seis de la tarde un día cualquiera. La luz se cuela por la persiana y puedo escuchar el ruido de la tele en el salón. Toda la ropa está por el suelo y los apuntes se apilan inconexos y rodeado de un culto de cartones, tabaco y latas de refresco con cafeína se encuentra dios, es decir, un ordenador. Sueño que me preparo algo de comer, que me ducho con agua muy fría y que me marcho, ya de noche a estudiar mientras por la radio una voz dice que algunos estudiantes nos creemos prostitutas, porque trabajamos por las noches, el muy gilipollas también trabaja por la noche.

Me piro a la casa del alumno a ver si aprovecho allí el tiempo. Suerte con vuestros exámenes.

miércoles 17 de junio de 2009

Red


Como un cuadro enmarcado con un estampado de flores rosas con fondo verde. Un rojo terroso avanza hacia un azul negruzco, pasando por el amarillo y el azul, pero dejando de lado al verde. Los edificios son cartulinas negras que cuidadosamente recortadas por unas tijeras de punta redonda han sido puestos allí por hormigas, dando la impresión que tras esos edificios de cartón habrá un contrafuerte de madera. Mas allá de ese decorado están los actores y actrices, con sus máscaras y sus disfraces esperando la señal del narrador para comenzar la actuación.

¿Y qué ocurre si no quieres actuar según el guión de la actuación? Que no follas. Es lógico pensar que lo diferente marca, pero hoy en día no existe la diferencia. Aunque te distancies de la gente te darás cuenta de que una legión de gente como tu te rodea, formando un subconjunto dentro del conjunto inicial, y así hasta la última partición, que eres otra vez tu, lo cual me lleva a pensar lo que no se ve al principio pero que es obvio: Todo el mundo es diferente y contradictoriamente todo el mundo también es igual.

Dejando de lado todo lo anterior ahora mismo yace dormida sobre mis sudadas sábanas una joven de nombre que empieza por E, no se su nombre, solo su inicial, creo que me ha dicho que es holandesa, pero a saber, igual es sueca, no se me da bien la geografía y nunca fui bueno con los nombres. Las erasmus borrachas son una bendición. Pero quiero conocer a alguien a quien pueda llamar por su nombre al despertarse.

Buenas noches.

lunes 8 de junio de 2009

Europeas


Ha ganado la derecha. Hay que joderse, la que está liando Zapatero.

lunes 25 de mayo de 2009

Capítulo uno


Las nubes de contornos violetas se arremolinaban en torno a escarpadas montañas de dura dolomía que vistas por una golondrina eran como islas dispersas en un cielo tan azul que parecía artificial. Las nubes remoloneaban eremitas buscando una cumbre que intentar abrazar mientras un herrumbroso campesino veía como avanzaba al galope entre arrozales un joven de nombre Verano cruzando el valle de Kintani. Enmarcado en este grabado colgaba del techo un gran sol de cartón naranja, amarillo y rojo.

Cabalgaba un trotón de oscura pelambrera negra, la espuma empezaba ya a aparecer en la boca de la bestia pero no tenía tiempo que perder ya que solo llegar tarde era motivo de vergüenza. Vestía una polvorienta armadura de bambú y acero. Sus armas repiqueteaban contra la silla de montar. ¿Quién es ese samurai que desafía al viento? -se preguntaban los destripaterrones del lugar al verlo pasar.

Un pequeño riachuelo de aguas saltarinas atravesaba una aldea de casas de pino y papel. Al fondo un castillo se levantaba en lo alto de una colina dentada gobernando todo el valle. Banderas de grullas, leones y dragones ondeaban mientras el sol descendía sujeto con hilos de pescar para ascender al otro lado del mundo.

-¿Quién anda ahí?- Preguntó un guardia embozado en una tosca armadura.
-Soy Natsu he sido invitado al festival de Bon, aquí traigo la acreditación.

El portón gruñió como un oso hambriento al abrirse y los gonces de la puerta chirriaron con histeria mientras iba retorciéndose. Natsu cruzó el umbral sin saludar a la guardia del castillo. Desmontó con furia del caballo y lanzó las riendas a un muchacho con cara de subnormal. Al otro lado del patio la celebración había comenzado. Farolillos de todos los colores bailaban haciendo que las sombras se alargaran, se duplicaran y en ocasiones desaparecieran. Un hombre, ya entrecano, se levantó del asiento. Un kimono azul y blanco sin florituras cubría su arrugado pellejo y las luces de los farolillos en sus ojos se reflejaban como ascuas. Era Tsume Retsu, dueño y señor del castillo. Un grito de reproche sale de sus labios hacia el que es su hijo, un delicado señorito llamado Takashi, obviamente se trata de último estallido de un desacuerdo que Natsu desconoce. El delicado heredero del castillo se levanta y se marcha mientras su viejo padre convierte las canas blancas en trasnparentes.

-¿Cuando comienza la acción en este relato? -preguntó una de las sonrientes bocas.
-A la mañana siguiente -respondió el moribundo.
-Prosigue pues -sentienció el demonio.

A la mañana siguiente unos gritos de dolor y miedo fingidos hicieron eco en el valle. Natsu salió de su habitación con el daisho en la mano. Los sirvientes del castillo corrían temerosos mientras los guardas cerraban las puertas. La noticia llegó a sus oídos: Retsu, el daimyo del castillo, había muerto asesinado en sus aposentos.

viernes 22 de mayo de 2009

El Guerrero Tuerto


Un parche negro, ya blanco por el paso del tiempo, cubría su ojo diestro. Vestía ropas marchitas de mil otoños y un sombrero de paja proyectaba una sombra que le cubría el rostro. Iba descalzo por una penitencia que no recuerda porqué empezó. Una espada le colgaba del obi. Era un perro sin honor.

Erraba de pueblo en pueblo vendiendo su hoja, no al mejor postor, al primer postor. Vivía en la indigencia y mataba por un puñado de arroz. No tenía valor para quitarse la vida, así que se la quitaba a los demás. Cojeaba de una pierna y le faltaba un pezón. Una cicatriz de seis puntas le cruzaba la espalda. Comerciaba muerte.

Un día se encontró con un demonio, se llamaba Hagane no Oni, blandía un daisho blanco como la nieve y tres bocas sonreían. Hueso y hierro cubrían sus manos y el odio era solo una parte de su piel.

-He venido a matarte- dijo el ronin.

Una nube azul cubrió la luna sumiendo a los duelistas en una íntima oscuridad. El viento había dejado de soplar pero la hierba alta se mecía como por causa de una brisa.

-Aunque muera volveré a la vida, ya lo sabes, para mi el jigoku es solo una sala de espera.
-Eso no me interesa, he venido a matarte -repitió el ronin- lo que pase después no es asunto mio.
-Luchemos.

De un solo golpe el ronin fue vencido. Un negro corte cruzaba su torso. Retorcido de dolor el vagabundo sujetaba sus tripas con los antebrazos ensangrentados intentando volver a meterlas dentro, pero no podía.

-Siendo tan débil no entiendo porqué me has desafiado.
-Porque si te hubiera vencido hubiera vencido a mis demonios.
-Hubieran vuelto.
-Eso me daba igual, había venido a matarlos, lo que pasara después me traía sin cuidado.
-Cuentame tu historia, si me diviertes te llevaré al infierno para que luches contra todos tus demonios y los entierres para siempre, uno tras otro.
-Es un buen trato-dijo mientras una negra cucaracha se enredaba en sus intestinos- como todas las historias comienza por una mujer de un rostro tan blanco como la muerte.
-Vosotros mortales siempre con estupideces, pero continua, solo te quedan algunas horas de vida.